sábado, 23 de junio de 2012

Conservantes que pueden causar alergia en niños

Las sustancia químicas en algunos jabones, pastas dentales y enjuagues bucales podrían tener que ver con el desarrollo del sistema inmunitario.
          
Los antibacterianos y los conservantes en productos como el jabón, la pasta de dientes y el enjuague bucal podrían relacionarse con un mayor riesgo de alergias en los niños, según un estudio reciente.
Investigadores del Centro Pediátrico Johns Hopkins usaron datos de una encuesta nacional de salud de EE. UU. de 860 niños de 6 a 18 años de edad para examinar el vínculo entre los niveles urinarios de antibacterianos y conservantes que se hallan en muchos productos de higiene personal y la presencia de anticuerpos IgE en la sangre de los niños.

Los anticuerpos IgE forman parte del sistema inmunitario del cuerpo. Sus niveles aumentan en respuesta a un alérgeno, y están elevados en personas con alergias.

"Vimos un vínculo entre el nivel de exposición, medido por la cantidad de agentes antimicrobianos en la orina, y el riesgo de alergia, indicado por los anticuerpos circulantes contra alérgenos específicos", señaló en un comunicado de prensa del Hopkins la investigadora líder, la Dra. Jessica Savage, alergóloga e inmunóloga.

Los niños con los niveles más altos del agente antibacteriano triclosán tenían más del doble de riesgo de alergias alimentarias y casi el doble de riesgo de alergias ambientales que los niños con los niveles más bajos, revelaron los hallazgos.

Los niños con los niveles más altos del conservante propil parabeno tenían más del doble de riesgo de alergias ambientales que los que tenían los niveles más bajos, pero los niveles de propil parabeno no se asociaron con el riesgo de alergias alimentarias.

El estudio aparece en la edición en línea del 18 de junio de la revista Journal of Allergy and Clinical Immunology.

Los investigadores explicaron que sus hallazgos no prueban que los antibacterianos y conservantes en sí provoquen alergias, sino que en vez de eso sugieren que esas sustancias pudieran tener que ver con el desarrollo del sistema inmunitario.

Más información
La Nemours Foundation tiene más información sobre las alergias infantiles.

Fuente: Holadoctor.

miércoles, 20 de junio de 2012

Envase con moléculas de ajo que conserva los alimentos vegetales durante más tiempo

El material de este nuevo envase es biodegradable e incorpora aditivos naturales que aumentan la seguridad de los productos frente a microbios.

La empresa granadina DOMCA S.A.U. ha obtenido aditivos de origen vegetal que se incorporarán a un envase de plástico biodegradable destinado a conservar las frutas y verduras frescas listas para el consumo, en el marco del proyecto europeo PLA4food.

La investigación desarrollará un envase activo y biodegradable para productos alimentarios recién cortados elaborado con un termoplástico al que se añaden moléculas de origen natural microencapsuladas. Los expertos han demostrado que estos aditivos mejoran las propiedades del producto, ya que aumentan el tiempo de conservación y la seguridad frente a posibles microorganismos alterantes y patógenos. Además evitan el proceso de oxidación de las frutas y verduras que le confieren un color pardo.

En concreto, la empresa DOMCA proporciona los aditivos procedentes del ajo que incorporan al envase. Para ello, los expertos obtienen estos principios activos a partir de un proceso de extracción orgánica desde la pasta de ajo. A partir de esta materia prima, obtienen moléculas que combaten los microorganismos existentes en las frutas y verduras envasadas. “Se trata de aditivos con propiedades antimicrobianas y antifúngicas, es decir, combaten las bacterias y mohos que pueden surgir en los vegetales y provocan enfermedades como la Salmonelosis”, explica a la Fundación Descubre la responsable de proyectos de Domca, Cristina Núñez.

Hasta el momento, el principal inconveniente de las moléculas era su aroma, ya que al obtenerse del ajo conservaban su característico olor. Sin embargo, una de las novedades del proyecto es la microencapsulación, es decir, los aditivos se incorporan en pequeñas cápsulas que se insertan en los poros de la capa del plástico en contacto con los vegetales. “Las cápsulas del plástico comienzan a actuar progresivamente, desde el mismo momento del envasado. De esta forma, tenemos un mayor control sobre el proceso de conservación, ya que la liberación se sostiene en el tiempo. Esto aumenta la vida útil del producto y, por tanto, su valor económico”, destaca Núñez. 

Fuente: Cibersur.

martes, 19 de junio de 2012

Aditivos naturales

Una de las máximas de nuestra sociedad a la hora de fabricar productos de consumo, sobre todo en industrias como la alimentaria o la cosmética, es el camuflaje del artificio. El consumidor desea productos mínimamente procesados, y expresiones como “sin colorantes ni conservantes” o “natural” en el etiquetaje parecen ser recetas mágicas para vender más. ¿Cómo encajar esa aspiración con la realidad de las industrias y los mercados? El sector del envase de producto perecedero busca respuestas, y trata de hallar en la propia naturaleza sustancias que alarguen el tiempo de conservación del alimento para incorporarlas a la estructura del material del envase, aplicando sofisticadas y, por supuesto, invisibles, tecnologías. Pero el control sobre las sustancias procedentes de fuentes naturales supone un desafío nada fácil.
 
Alargar la vida útil de los alimentos constituye un objetivo prioritario para la industria alimentaria, y es en esa línea en la que vienen trabajando los centros tecnológicos y el propio sector fabril, y muy especialmente el sector del envase, en los últimos años. Un trío éste, cuya mutua colaboración va a verse incrementada por la imperiosa necesidad de personalizar el envasado en función de los múltiples y diversos requerimientos del producto en sí, de los mercados, de las nuevas fórmulas comerciales y de los segmentos de consumo.
 
La globalización de los mercados supone un reto para los distribuidores de producto perecedero (aquél que por sus características exige condiciones especiales de conservación en sus periodos de almacenamiento y trasporte) y no sólamente para colocar en cualquier parte del mundo un alimento en condiciones óptimas de frescura, esto es, sin degradación sensorial ni nutricional como el enranciamiento de grasas, la pérdida de textura, el pardeamiento, la reducción de vitaminas, la degradación del aroma, etc., sino también para optimizar costes de logística, o para preservar la reputación de marca minimizando las pérdidas o rechazos. La temperatura de almacenamiento, la composición y calidad inicial del producto, las técnicas de procesado empleadas, y los materiales y técnicas de envasado utilizadas definen la calidad de estos alimentos. Por vida útil entendemos el periodo máximo de tiempo tras la producción o fabricación del alimento, durante el cual mantiene el nivel requerido de calidad organoléptica, nutritiva y seguridad sanitaria bajo las adecuadas condiciones de almacenamiento. Con el objetivo de extender este tiempo nacieron los envases activos, cuyo mecanismo de actuación es la cesión (migración positiva) o absorción (sorción, permeación) de sustancias para corregir los defectos del envase pasivo y mejorar así la calidad de los productos; se trata de nuevas tecnologías de conservación de alimentos basadas en potenciar o aprovechar las posibles interacciones del envase con el producto y/o el ambiente que lo rodea. Los centros tecnológicos con actividad en el campo del envasado, trabajan en la incorporación a los envases alimentarios de sustancias activas procedentes de fuentes naturales como aceites esenciales, extractos de plantas o subproductos vegetales. Este es el caso de Ainia. Uno de sus investigadores, José Ángel Garde, nos habla de las ventajas de extender la vida útil del producto por un procedimiento natural: “reduce costes de logística porque el aumento de vida útil permite ajustar el suministro de los productos a la plataforma de distribución; también puede reducir costes en materiales de envase, porque el envasado activo suplementa la disminución de barrera del material. Además, permite disponer de productos con valor añadido y reduce costes de devoluciones y reclamaciones, lo que tiene una repercusión, directa e indirecta, sobre la imagen de la marca.”
 
“Manipulación” es palabra proscrita cuando hablamos de alimentos, porque se entiende que manipular implica modificar lo que algo es naturalmente, que conlleva una desnaturalización. Manipular elementos materiales y orgánicos para controlar sus efectos físicos, químicos, electrónicos y ópticos ha sido práctica utilizada por el ser humano a lo largo de la historia, sin embargo, las nuevas disciplinas de la tecnociencia buscan la biocompatibilidad, el establecimiento de conexiones entre los sistemas naturales y artificiales. Así, alargar la vida de los alimentos se percibe como una artificialidad sospechosa de algún efecto secundario… El uso de sustancias procedentes de las plantas en este proceso constituye un argumento muy sólido para vencer las reticencias del consumidor y ofrece al mercado un mensaje en sintonía con las exigencias actuales. Existen algunas cuestiones a resolver o a optimizar en las distintas fases del proceso de convertir un contenedor pasivo en un dispositivo con capacidad para modificar de manera buscada y controlada las condiciones fisicoquímicas de su contenido, como la inmovilización del activo, su estabilidad o la cinética de su liberación. Pero la mayor dificultad a la que se enfrentan los científicos es la variabilidad de la fuente natural, sometida a infinidad de condicionantes que dificultan la predicción de resultados: el lugar de procedencia de la planta, la época del año en que se recolecta o el procedimiento de extracción de las sustancias activas, son sólo algunos factores.

Pero hay más razones para alargar la vida útil de los alimentos. Debiéramos desechar la idea de correlacionar lo natural con lo sostenible. ¿Por qué no contemplar el factor “sostenibilidad” en términos de cuánto dura la protección en la cadena de suministro? ¿Acaso no es contribuir a la sostenibilidad, además de actuar con mayor responsabilidad y ética, reducir el escandaloso porcentaje de alimentos desechados en el Occidente (entre el 15 y el 30 por ciento según el último informe Save Food, de la FAO)?

Medir la huella ecológica de un envase va más allá de su reciclabilidad, extendiéndose a la función cumplida. Como dijo el filósofo Latour, “los dispositivos no son simplemente máquinas sino constitutivos del efecto que producen”. De manera que, aunque parezca una contradicción, nos dirigimos hacia un mundo más tecnificado para, precisamente, preservar lo que es natural.

Fuente de la información: feedpacks mews.

viernes, 15 de junio de 2012

Guía práctica de aditivos alimentarios

En el siguiente enlace podéis encontrar un listado con los aditivos más utilizados en los alimentos procesados, es basatante útil para saber si un aditivo es inocuo o puede llegar a ser perjudicial para la salud.

http://www.e-aditivos.com/

Reacciones a los aditivos alimentarios

Antes de 1950, el 80 por ciento de los alimentos de consumo no eran procesados por la industria y apenas existía el concepto de supermercados. A medida que las ciudades crecieron y la demanda de los alimentos creció y se popularizó la refrigeración y los enlatados, se hizo necesario usar aditivos, tanto para la conservación de los alimentos como para hacerlos más atractivos. Estos aditivos se usan para:

• Incrementar el sabor
• Mejorar la apariencia
• Evitar cambios de color
• Estabilizar los componentes para que no se separen y los antioxidantes para que no se acidifiquen.

La mayoría de la población tolera bien los aditivos. Sin embargo, otras personas son sensibles, a veces con efectos solapados o con reacciones evidentes, como:

• Congestión nasal
• Pecho apretado
• Asma
• Picor en la piel
• Hinchazón
• Ronchas
• Dolor de cabeza
• Hiperactividad en algunos niños
• Otros síntomas

Ejemplos de algunos aditivos y conservantes comunes son:

Salicilatos: algunas frutas los contienen por un proceso natural. Otras veces son añadidos a helados, té, mermeladas y algunas especias, como la paprika y la cúrcuma (“curry”). Los salicilatos pueden ser agentes precipitantes en asma bronquial y angioedema.

Antioxidantes como el BHA, BHT y TBHQ: previenen que alimentos elaborados con aceite se vuelvan ácidos o rancios. Pueden encontrarse en carnes procesadas, galletas y algunos entremeses. Pueden dar eccema, ronchas y prurito. Se han descrito casos de pecho apretado y dificultad respiratoria.

Nitritos y nitratos: se encuentran en carnes procesadas y embutidos. Al ser vasodilatadores, suelen empeorar la migraña.

En estos tiempos, en los que la alimentación es variada y compleja, es muy raro que alimentos procesados no contengan algún aditivo. Aunque la mayor parte no parece provocar reacciones adversas, hacen falta más estudios para precisar algunas reacciones.

jueves, 14 de junio de 2012

Nuevo tomate frito ecológico de Orlando


La marca Orlando ha lanzado un tomate frito ecológico que está elaborado con ingredientes certificados por la autoridad de Control de Agricultura Ecológica. El lanzamiento tiene lugar por la concienciación de la importancia de la protección del medio ambiente, según informa la compañía.

Así, los tomates de campo ecológicos que se utilizan en la elaboración de este producto se cultivan en granjas ecológicas, donde el principio rector es producir en armonía con la naturaleza, con un alto grado de biodiversidad y alto nivel técnico. Además, la nutrición y protección de las plantas están aseguradas a través de sustancias naturales, así como de métodos biológicos y manuales.

La agricultura ecológica es un sistema que tiene por objeto ofrecer a los consumidores alimentos frescos, auténticos y con sabor, respetando, al mismo tiempo, el medio ambiente y los ciclos de vida naturales. El nuevo tomate frito Orlando Ecológico no contiene conservantes, colorantes, residuos plaguicidas ni métodos químicos y es apto para las dietas sin gluten.

El proceso de producción del tomate frito Orlando Ecológico evita el uso de medios de producción artificiales como son los fertilizantes sintéticos o los pesticidas, según la compañía. De este modo, el tomate se procesa sin aromatizantes artificiales, potenciadores del sabor, colorantes ni edulcorantes.

El tomate frito Orlando Ecológico se presenta en formato brik con un peso neto de 350 gramos y se comercializa a partir de este mes en los lineales de tomate frito de supermercados y grandes superficies.

Fuente de la información: Europa Press.

miércoles, 13 de junio de 2012

Pollo ecológico

La era ecológica se instaura poco a poco ofreciéndonostodo tipo de productos, uno de ellos es el pollo
ecológico. Cuando adquirimos un ave de estas características para nuestra cazuela, la pregunta que
se debe realizar sería, ¿cuáles son las diferencias?.
Un pollo ecológico necesita mucho más tiempo para alcanzar un peso óptimo para el consumo, como mínimo unos tres meses de engorde. Por el contrario, un pollo que se cría de forma industrial en tan sólo 40 días ya se considera óptimo para su consumo.



Un pollo industrial recibe antibióticos cuando se detectan determinadas enfermedades, estos medicamentos pueden pasar al organismo humano.Por el contrario, en el pollo ecológico no se utilizan los antibióticos a no ser que sea estrictamente necesario, en ese caso se les trata con métodos homeopáticos.

El engorde en los pollos ecológicos se realiza mediante productos ecológicos y son aves que suelen crecer en espacios abiertos a diferencia de los industriales. Este hecho favorece una carne más compacta y de mejor aspecto.

Si compras un pollo ecológico ¿cómo sabes que lo es?, sólo puede ser certificado a través de un sello donde se identifican diversos aspectos, sin ese sello no tendremos lacerteza de que sea un producto totalmente ecológico.

Distintas informaciones nos conciencian sobre la necesidad de consumir productos biológicos sustituyendo a los tradicionales, nuestro organismo es invadido por sustancias nocivas a través de la producción industrial, sea la que sea.

Hay que plantearse seriamente el cambiar algunos hábitos
y algunos alimentos, pero para que sea llevado a cabo por
toda la población es necesario que no afecte al bolsillo.

Fuente de la información: http://www.carneecologica.net/lists/lt.php?id=eBoBAAMFCVIKRQgHVUQFUQICAw%3D%3D